Comprendiendo la realidad que me supera, encuentro irresistible la tentación del deseo. Deseo devastador hacia una persona que me absorbe a un mar azul, contrapuesto a un gris cielo que me acecha.
Caminando en la fina vía de la realidad superé la seducción del ser, que plenamente con gestos, atraía mi corazón hacia su robusto pecho, haciendo que sea casi inviable la negación.
Oh brutal adoración, ¿Por qué injusta razón tomas mi triste alma hacia la perdición del juicio por un inútil estima que carece de sumo sentido?
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